Pesto verde básico para tener siempre a mano
Algo que realmente marca la diferencia cuando comés plant-based es tener salsas y aderezos listos en la refri.
Porque seamos honestas: cuando ya tenés algo rico preparado, cualquier plato simple —una ensalada, un bowl de quinoa, unas lentejas o una pasta— se transforma en algo espectacular sin esfuerzo.
Este pesto es justo eso.
Una de esas recetas salvavidas que levantan cualquier comida en segundos. Es fresco, lleno de sabor y funciona para absolutamente todo:
ensaladas, pastas, lentejas, quinoa, verduras asadas o incluso como dip.
Es uno de esos básicos que una vez que lo probás, querés tener siempre a mano.
Pesto verde plant-based
Ingredientes
40 g de levadura nutricional (1/4 taza)
30 g de semillas de girasol (1/4 taza)
30 g de semillas de calabaza (1/4 taza)
1 diente de ajo
80 g de perejil fresco (2 tazas compactas aprox)
Nota: podés reemplazar el perejil por albahaca o culantro, o inclusive combinarlos.
½ cucharadita de sal
150 g de aceite de oliva (2/3 taza)
Preparación
Colocá todos los ingredientes en la licuadora o en un procesador de alimentos.
Procesá hasta que esté todo bien incorporado, pero sin sobreprocesar: la idea es que el perejil no se oxide de más y que se sigan sintiendo pequeños trocitos de las semillas, para darle más textura y carácter al pesto.
Probá y ajustá sal si hace falta.
Cómo usarlo
Este pesto queda increíble para:
Aderezar ensaladas
Mezclar con pastas calientes o frias
Acompañar lentejas o garbanzos
Darle vida a un bowl de quinoa
Bañar verduras asadas
Untar en wraps o sandwiches
Literalmente, lo que se te ocurra.
Conservación
Guardalo en un frasco de vidrio bien cerrado en la refri. Se conserva perfecto entre 5 y 7 días.
Tip extra: si le cubrís la superficie con una capita fina de aceite de oliva, se mantiene más verde y puede durar incluso un poquito más.